La salud un privilegio para pocos

Hace unos años conocimos la historia de una pequeña ciudad de la provincia de Buenos Aires, Argentina, la cual no poseía en su hospital público, un importante aparato tecnológico para realizar un estudio médico, razón por la cual las personas que necesitaban hacérselo recurrían al único consultorio privado de la ciudad utilizando su obra social. Los adultos mayores (quienes eran los que mayoritariamente se hacían estos estudios) utilizaban la obra social de su jubilación: PAMI (Programa de Atención Médica Integral) para costear los gastos de este estudio que por ese entonces (y también actualmente) era demasiado elevado, teniendo en cuenta su baja jubilación.
Pero en un determinado momento el doctor que poseía el único aparato para realizar el estudio decidió no aceptar más la obra social PAMI dejando a muchos jubilados desamparados, la única alternativa era pagar el altísimo costo en efectivo o viajar a otra ciudad cuyo viaje superaba la hora de duración, distancia que para muchas personas de setenta años o más, sumado a su estado de salud, les provocaba un deterioro de la misma y una complicación más.

En esta historia, se puede reflejar dos cosas, la primera la desidia del estado de nuestros gobernantes al no equipar los hospitales de las ciudades con lo necesario, como también el egoísmo y la falta de humanidad de algunos médicos quienes no les importan la salud de las personas ni que ancianos doloridos tengan que hacer un viaje por no poder realizarlo en el lugar donde viven.

Y de esto último vamos a explayarnos en este artículo.

No es este el único caso, como tampoco de mala praxis (ya en julio de 2014, en los juzgados se recibían por año alrededor de mil quienietas denuncias, según la Asociación Civil de Actividades Médicas) y muchas veces, no por un error, o bien el error proviene de un apuro, para irse y atender más personas, así ganar más dinero.
El juramento hipocrático moderno llamado entre otros nombres "El juramento del médico" dice:

Hacer caso omiso de credos políticos y religiosos, nacionalidades, razas, rangos sociales y económicos, evitando que se interpongan entre mis servicios profesionales y mi paciente.
Lamentablemente en la actualidad, a diferencia de decadas anteriores, este juramento ya está en desuso y ya pocas universidades hacen jurar a los médicos recibidos, de todas maneras este juramento equivale a lo mismo que el juramento ante la Constitución de nuestros politicos a la hora de asumir su cargo, ya qué muchos médicos han llegado a jurarlo y sin embargo las negligencias las cometen igual.

¿SE ESTUDIA POR AMOR A LA CARRERA O AL DINERO?   

Los tiempos han cambiado y al parecer las motivaciones a la hora de elegir una carrera, en ciertos casos, ya no se basa por amor a la profesión a obtener, sino por otros motivos, en su mayoría económicos, aunque también existen los casos inspirados en series como Dr. House, La ley y el orden o CSI, por supuesto muchas personas estudian realmente por amor a la profesión y la ejercen tal cual el juramento del médico, estos profesionales son dignos de destacar y mencionar, ya que son bastantes, pero las actitudes de algunos tienden a replicarse.
Cabe destacar también que muchos profesionales trabajan con pocos recursos y estados edilicios deplorables que el gobierno de turno nunca se ocupa de solucionar o lo solucionan a medias, provocando una complicada atención por parte de los médicos hacia los pacientes, quienes resultan ser victimas de la apatía del gobierno.

Hoy en día muchos profesionales de distintos ámbitos que tienen una obligación moral con las personas, prefieren dejarla de lado por el dinero. Las personas que acuden a un hospital no reciben la misma atención que en un Sanatorio o Clínica privada, aunque sea atendido por los mismos médicos, pero en el primer caso el médico percibe menor salario atendiendo muchas más personas, por lo cual las personas en un hospital corren mayores riesgos que en una institución privada ¿cuánto es lo que vale la salud y la vida de un ser humano? inclusive en un Sanatorio o Clínica privada ocurren también casos de mala praxis y otros casos graves como tráfico de bebes.

LOS MEDICAMENTOS      
Es sabido que a través de las enfermedades hay un gran negocio atrás y es el negocio de las droguerias, los grandes laboratorios que producen los medicamentos que la población consume.
La mayoría de los medicamentos debido a los altos precios que manejan son cubridos por las obras sociales, mientras quienes no poseen ninguna cobertura reciben -en ciertos casos- medicamentos generícos que en muchos casos no suelen producir efectos, produce diversos efectos secundarios o hasta agravan el cuadro a tratar, volvemos a preguntar: ¿cuanto es lo que vale la salud y la vida de un ser humano?

CONCLUCIONES     
Con el avance del tiempo la salud (y casi todas las cosas) se transformó en un privilegio para pocos, quienes tienen acceso a una mejor atención son quienes tienen dinero para pagarla, quienes se quieren curar más rápido son quienes tienen dinero para comprar los mejores medicamentos. Mientras que los que no tienen dinero, tienen que rezar poder salir vivos de un hospital y que los medicamentos de menor calidad puedan hacerles los efectos correspondientes. Era utópico creer que los aspectos injustos de todo el sistema actual no llegaran al terreno de la salud, sin embargo, es un derecho de todos los seres humanos independientemente de la situación económica ¿por qué la ambición hace que la balanza se incline?


6 COSAS QUE NINGÚN DOCTOR PUEDE HACER   
Cuando nos enfrentamos a un procedimiento médico, no nos queda más que confiar en el profesional a cargo, ya que saben más que nosotros. Un paciente educado, recibe mejores cuidados. Por eso, hoy queremos contarte 6 cosas que tu médico nunca debe hacer contigo, a menos que sea absolutamente necesario.

6. Una transfusión de sangre (a menos que sea necesario)
Realizar una transfusión de sangre es parte del protocolo en algunas cirugías, sea o no necesario. Una transfusión innecesaria, aumenta la posibilidad de sufrir complicaciones. Es más, quienes no están en riesgo e igual reciben una, tienen una tasa de muerte o efectos indeseados, mucho mayor que si no les hubiese realizado.

5. Afeitarte
Si te van a operar, es protocolo afeitar la zona con una cuchilla desechable y rara vez se utiliza crema, por lo que se termina removiendo la capa superior de la piel. El proceso genera cortes microscópicos que permiten que las bacterias que normalmente están en la piel, penetren el organismo. La recomendación es no afeitar la zona a menos que el vello interfiera con el acceso al área a operar o las suturas y vendajes posteriores.

4. Operarte un viernes

A menos que sea una cirugía de emergencia, evita que se te opere los días viernes. No es superstición, quienes reciben cirugías los viernes tienen un 44% mas de posibilidades de morir que si lo hacen un lunes, ello se debe a que durante el fin de semana, el personal de los hospitales suele estar compuesto por los miembros más jóvenes, con menos experiencia. En caso de haber complicaciones, no estarán tan preparados para asistirte como aquellos que ejercen la profesión desde hace más años, quienes suelen tener turnos solo en días de semana.

3. Tocarte sin antes lavarse las manos
Las infecciones hospitalarias se llevan las vidas de miles de personas al año y pese a ello, no todos los profesionales tienen el hábito de lavarse las manos entre paciente y paciente. En Inglaterra se realizó un estudio que concluyó que 1 de cada 15 pacientes contraía una infección intrahospitalaria y la principal vía de contagio era a través de funcionarios que no mantenían una higiene adecuada.

2. No avisarte qué prótesis se utilizará
Los reemplazos de cadera son comunes entre las personas de tercera edad y cada año aparecen prótesis más modernas. Puede parecer beneficioso utilizar el modelo más nuevo, pero lo cierto es que al ser tan reciente, no se conocen sus efectos a largo plazo. Algunas prótesis modernas, han mostrado desgaste que hace que partes metálicas entren a la sangre. Para mayor seguridad, se recomienda eligir una cadera artificial menos sofisticada, pero cuya efectividad esté probada, algo que deben informar al paciente, siempre.

1. Resucitarte si estás en un estado muy delicado
Hay países donde se puede especificar por adelantado que ante una crisis médica como un paro cardíaco respiratorio, no se realicen labores de resucitación. Si un paciente está en un estado muy delicado, cerca del deceso, puede reclamar que no intenten mantenerlo con vida.

Cuando las posibilidades de sobrevivir son nulas, pero aún hay consciencia, es probable que los últimos momentos se quieran aprovechar y no dejarlos pasar mientras desconocidos procuran cambiar lo inevitable, por ejemplo, con respiración artificial. Personas de edad demasiado avanzada, salud frágil o enfermedades como cáncer, deberían firmar una orden reclamando que no los resuciten en el hospital si es que así lo desean, pues es posible.

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