La nefasta "Cátedra del macho"

La nefasta "Cátedra del macho"

Coco Silly es un conocido actor que desde hace varios años realiza un espectáculo titulado: "La cátedra del macho" obra que también la llevó a papel en el año 2010 publicando el libro "La cátedra del macho argentino" básicamente y en pocas palabras tanto la obra como el libro -de manera humoristica- describen ciertas pautas que un hombre tiene que hacer para considerársele hombre o bien que actitudes de los hombres resultan homosexuales.

En palabras de su creador:
La Cátedra hace la guerra en contra de la putez y la mariconada del alma. La modernidad, la metrosexualidad, la estética, todo abordado desde otro lugar porque ahora se llama "la resurrección", donde la batalla supuestamente está perdida. 
Es cierto que todo ello es un personaje que el actor personifica y que él muchas veces ha aclarado que nada tiene en contra de la homosexualidad y que a sus funciones asiste mucho público femenino, sin embargo, no es el problema que la gente crea que Coco Silly sea homofóbico, sino, que la gente adopte esa obra humoristica como algo real, adaptandola para su vida cotidiana y para sus conceptos (o preconceptos) cotidianos sobre las personas y sus actos. Sin dudas, esta obra no marca el comienzo de los prejuicios, pero para su éxito, quizás inintencionalmente, afianza y divulga algunos (o muchos) de los prejuicios que la sociedad posee.

Hace más de cinco años que este espectáculo sigue, claramente y como lo afirma el actor, el público se identifica con su propuesta. Una propuesta repleta de antiguos (y tradicionales) conceptos sobre que es ser macho, que aún en pleno siglo XXI muchas personas -lamentablemente- los tienen presentes y en gran parte este espectáculo prosigue gracias a tal existencia.
A mitad del siglo XX, se creía y acostumbraba, que el hombre fuera el único sustento del hogar, mientras que su pareja (nos disgustan los términos "esposa" y "su mujer" por lo que lo omitimos) se encargaba de las tareas del hogar y cuidar a los hijos, que indefectiblemente siempre tenían. El hombre no permitía que la mujer trabajara, aunque tuviera la oportunidad de hacerlo, ya que eso no era una actitud de hombre, lo mismo ocurría si el hombre cocinaba, lavaba la ropa, limpiara o hiciera cualquier tarea del hogar, no se consideraba una actitud de hombría.
Todo muy estructurado, la mujer estaba a disposición del hombre cuando llegara de trabajar, atenderlo en todo lo que requiriera, ya que de él dependía la economía del hogar, él era el hombre, el sostén y había que cuidarlo, dado el esfuerzo que hacia como hombre para mantener a su familia. El trabajo de la mujer en su casa y con sus hijos, por mayor esfuerzo que requiriera no se comparaba al que hacia el hombre, por este motivo aún cansada, la mujer debía atenderlo de igual manera, mientras él descansaba cómodamente y esa era la actitud de macho, actitud que toda la sociedad avalaba.

Con el correr de los años, estas actitudes aunque siguen existiendo fueron "cambiando", se fueron agregando nuevas, por supuesto que el hombre siempre sale beneficiado. Tales costumbres instan a todo el género masculino a realizarlas y la mayoría las cumplen, por el miedo de no cumplirlo quedar como gays ante otras personas y esto se convierte en una cadena que no cesa jamás. Como si quedar como homosexual fuera algo ofensivo, incluso hoy en día mucha gente utiliza "puto" o "maricón" como un insulto. Relativamente hace muy poco tiempo mujeres desempeñan ciertos trabajos que siempre fueron considerados para hombres, tales como: choferes de taxis y colectivos, árbitros de fútbol, mecanicos o gerentes, entre varios más.

En otro tiempo se preguntarían ¿cómo puede ser que una mujer efectue órdenes a un hombre y este ser considerado como tal? muchos insisten en hacer creer que el hombre tiene y debe que dirigir a la mujer, en todos sus aspectos, cuando en realidad nadie es dueño de nadie, independientemente el género, se puede guiar a una persona pero no por su condición sexual.



Por ejemplo: ¿Una persona puede ser gay por comer milanesas de soja? ¿Una persona puede ser terrorista por ser árabe? ¿una persona puede ser un delincuente por tener la desdicha de ser pobre y vestirse con capucha y pantalón deportivo?

Una persona no es algo por qué un sector de la población decide que así lo es, ya sea por consumir algo, por alguna actitud, por sus gustos o aficiones y esta mal que se lo prejuzgue de esa manera por un simple hecho. Se tiene que trabajar socialmente, todos como personas, en no sumarnos, en el ámbito que sea, a viralizar los prejuicios que pueden perjudicar a otras personas o a nosotros mismos. Tenemos que fomentar la tolerancia, la empatía y que si alguien tiene un gusto distinto apoyarlo y no discriminarlo, señalarlo o burlarse.
Para finalizar, un fragmento de una excelente critica al espectáculo que hablamos al comienzo, de Guadalupe Treibel para Página 12, correspondiente al año 2009 pero a pesar de haber pasado 7 años sigue muy vigente:
el tiempo pasó y la forma apolillada de razonar del “macho” ya se está haciendo vieja. Al menos, es el deseo de muchas y muchos que quieren sacar el candadito a algunos cerebritos y sacudir el polvo de las ideas catedráticas del deber ser nacional.
 si este articulo fue de tu agrado compartilo en las redes sociales

Si te gustó este articulo ¡Por favor compartilo Facebook En FacebookTwitter Tweet en TwitterGoogle+ Plus en Google+ Whatsapp En Whatsapp Whatsapp Opinar

Zona B Publicidad



Publicite aqui