Dioxitek: Entre la energia nuclear y el peligro para la salud y el ecosistema

Dioxitek: Entre la energia nuclear y el peligro para la salud y el ecosistema
Dioxitek es una sociedad anónima estatal argentina la cual produce dióxido de uranio, insumo básico para la producción de energía nuclear de las centrales Embalse y Atucha I.
Recientemente se nos está vendiendo la energía nuclear como algo totalmente inofensivo. Que está  tecnología nos traerá mayores beneficios y comodidades. Lo cierto es que, si bien en Argentina a diferencia de otras décadas podemos darnos el "lujo" de adentrarnos más, otros países las dejaron atrás hace varios años, como Japón, Alemania o Suiza  por ejemplo.

La planta de Dioxitek ubicada desde el año 1982 en la Provincia de Córdoba, permanece clausurada a partir del 2014 debido a numerosos incendios y explosiones, una de ellas en un deposito que mantuvo alerta a los vecinos del lugar. Que además se le suma los daños provocados por los residuos, teniendo en cuenta el informe de Greenpeace de Agosto de 2012:
A lo largo de años de funcionamiento [Dioxitek] generó residuos radiactivos de baja intensidad, que fueron depositándose en un lugar contiguo a la planta, más conocido como el “Chichón” de Alta Córdoba, en el que se encuentran acumulados más de 57 mil toneladas de residuos (57.600 toneladas de colas de mineral de uranio, según el Informe “Uranio. Combustible de los reactores atómicos y la industria militar”
Todo esto aceleró la clausura por parte del municipio de Alta Córdoba. Posteriormente se barajó la posibilidad de trasladarla a distintas provincias de Argentina, tales como Mendoza o La Rioja, finalmente (y tras el rechazo por parte de esas provincias por el impacto ambiental) el traslado y construcción se resolvió hacerlo en la provincia de Formosa, limítrofe con Paraguay, pese a la negativa de ciudadanos formoseños, paraguayos y algunos políticos, quienes el mes pasado elevaron un Proyecto de Resolución al Congreso de la Nación para que la planta sea reubicada en Ezeiza (Prov. de Buenos Aires) donde ya funciona una unidad de Dioxitek, produciendo fuentes de Cobalto-60. 

Pese a la insistencia en la inocuidad de lo producido en Dioxitek por parte de autoridades de la empresa y otros representantantes de organismos de energía nuclear que hasta han afirmando que en Córdoba no hubo ningún accidente sino un capricho de las personas que no quieren tenerla ahí. El traslado de la planta se transforma en una pelota de fútbol que va pasando de un lugar a otro.
Cabe preguntarse cuales intereses juegan allí, si el de a población o económicos.
Los vecinos de Ezeiza también reclaman y piden no llevar la planta Dioxitek a ese partido del conurbano bonaerense.
Y razón tienen. Según ecologistas de la provincia de Córdoba, durante los años que la planta operó en ese lugar, además de los incendios y explosiones que liberaron amoniaco y los residuos derramados que provocan un daño irreparable a la atmósfera, el suelo y las napas subterráneas, como a la salud humana provocando diferentes trastornos a la salud de la población, esta sociedad anónima también violó normas provinciales.

Pese a este historial y al cambio de gobierno la construcción de la planta en Formosa sigue en pie y se prevee que finalizará en el año 2018, de hecho el Subsecretario de Energía Nuclear, Julián Gadano, manifestó a un diario nacional:
El objetivo es llevar la energía nuclear a un 11-12% para los años 2025-2030
Es decir, endeudarse tres décadas para aumentar alrededor de 5% , dado que en la actualidad genera 4,8%.
Para citar un ejemplo el 87% de energía eléctrica generada se obtiene con la quema de combustibles fósiles, dejando el resto para compartir entre la energía nuclear y la hidroeléctrica.

Las energías renovables juegan un capitulo aparte y por supuesto significan un obstáculo para algunos sectores. Que instauran y vuelven a instaurar leyes ilusionando a la poca población que sigue estos temas con un aumento en el papel que tienen las energías renovables en producir, precisamente, energía.
Por ejemplo, en el año 2006 con la Ley 26.190 (Art. 2) se estableció un limite de diez años, para aumentar al 8% la generación de electricidad mediante energías renovables, finalmente en el año 2016, no solo llegó a solo el 1% sino que, recientemente el Congreso aprobó una nueva ley que establece -nuevamente- que para el año 2017 las energías renovables produzan el 8% de electricidad, con la confianza que para el 2020 sea del 20%.

Recapitulemos, el Subsecretario de Energía Nuclear, preveé llegar al 2025 con un 11-12% de energía nuclear, mientras que la ley sobre energías renovables preveé llegar al 20% cinco años antes, mientras que en la actualidad solo se produce 1% de energía renovable, frente al 5% de energía nuclear, siendo que esta ultima es en lo que más dinero se invierte por parte del estado.
Los números no coinciden con la realidad ¿intereses detrás?

Las energías renovables son a su vez más costosas, sin embargo varios países las adoptaron (y otros piensan hacerlo a futuro), mientras tanto en Argentina se piensa en diez años aumentar la energía nuclear, en lugar de lo correcto, sustituirla. Para ese entonces, muchos países lo habrán hecho.

Pese a la defensa a ultranza de quienes les favorecen estos negocios, es una realidad los riesgos que implica para el ecosistema y la salud de la población.
Se deben dejar de lado los combustibles fósiles y la energía nuclear, por energías más limpias que no dañen la salud de las personas ni el medio ambiente, como la energía solar o eólica.
Es cuestión de ponernos a pensar que futuro queremos para nuestros hijos y nuestro medio ambiente.

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