Alimentos truchos: "No sabemos nada de lo que comemos"


Alimentos truchos: "No sabemos nada de lo que comemos"

La economía mundial viene (y al parecer seguirá) en crisis, sumergiendo a los países, especialmente a los más pobres, en la miseria. Esta situación obliga a las personas a recortar gastos para poder subsistir el día a día, y una de estas cosas muchas veces son los productos de consumo, que no solo consumen los adultos, sino también niños, los cuales pueden verse afectados y su salud en peligro. Esta situación es aprovechada por gente sin escrúpulos que generan millonarios ingresos gracias a crear estragos de salud, especialmente en sectores de bajos recursos. Hablamos de la producción y consumo de alimentos falsificados, "truchos", que tienen su cúspide en China y que este modelo puede trasladarse a occidente, más precisamente a Sudamérica, de hecho casos ya hay, no solo en este continente, sino también en Estados Unidos y Canadá.

En China, la policía de ese país ya ha confiscado diferentes alimentos que fueron vendidos a mercados locales y países de esa región, contándose por miles de toneladas y comercializados por varios años. Desde huevos, nueces, fideos, guisantes (arvejas), carne, vinos, leche, condimentos como pimienta, sal de mesa, aceite o arroz. Estos productos contenían sustancias nocivas para la salud y sus componentes no eran recomendados para el consumo humano. Por ejemplo, los guisantes al hervirlos continuaban duros y el agua se tornaba verde, estos eran creados con arveja y soja, al que se añadía un colorante verde y metabisulfito de sodio. El uso de este colorante en productos está prohibido, ya que puede causar cáncer, así como obstaculizar la capacidad del cuerpo para absorber el calcio. También comercializaban pese a no ser apta para el consumo humano sal industrial como sal de mesa, el consumirla ocasiona problemas mentales y físicos.
Otro ejemplo el arroz, el alimento popular de China, el más buscado, era falsificado mezclando papas (patatas) y resina sintética (plástico).

Es cotidiano escuchar y leer noticias sobre estos alimentos falsificados en el otro extremo del mundo. Viéndolo con la falsa seguridad de que esas cosas pasan "lejos", en sitios lejanos y pensando "por suerte" estamos es occidente. Pero, lamentablemente, los hechos similares que ocurren en nuestro continente son poco difundidos o directamente no informados, quedando la falsa idea que acá esas cosas no pasan. ¿Es esto apropósito?

Resultaría alarmista decir que el gobierno chino enviaría (engañando) estos productos para esta parte del mundo, pese a muchos acuerdos que se han llevado a cabo con China, tanto en el mandato de Cristina Fernández de Kirchner, como de Mauricio Macri, ninguno se refiere a la importación de productos alimenticios de ese país. Inclusive, nosotros les exportamos a ellos nuestros productos.
Sin embargo, existe un mercado paralelo al del gobierno, la mafia, quien según informes de inteligencia de Estados Unidos y Reino Unido, muchos de los destinos de estos alimentos truchos fabricados en China son: Estados Unidos, Holanda, el Reino Unido, Argentina y Alemania. Como mencionamos al principio, la crisis económica que nos envuelve a todos, puede llegar a que gente inescrupulosa no solo de China, sino de nuestro propio país, copie el accionar chino y empiecen a falsificar productos, con el mismo objetivo de los chinos: abaratar costos y venderlos a mitad de precio que cualquier otra marca del mismo producto.

En el año 2003, la titular de Bromatología de la ciudad de Bahia Blanca, decomisó una partida de seis mil botellas de 980 centímetros cúbicos de salsa de tomate y zanahoria de marca Orestes, por haberse determinado que la misma no contenía tomate, sino sólo zanahoria con un colorante artificial prohibido para el consumo humano.
También se alertó por especias para condimentar comidas, las mismas si bien no producen un daño a la salud no cumplen la función de lo que la persona compra. Por ejemplo, pimentón que resulta ser harina con colorante, o casos en China que barro triturado resultaba ser vendido como pimienta negra.
Aparte de los productos que dicen ser una cosa y terminan siendo otra, también se suman los casos más cotidianos, que son: los establecimientos no tienen  habilitación (y si la tienen sus registros no existen), no cumplen medidas higiénicas para manipular productos, los mismos no poseen registro o sus rótulos mencionan ingredientes que finalmente los productos no poseen o si los poseen no los mencionan por que están prohibidos o no cumplen lo expresado en el producto, por ejemplo, para celiacos.
Además, muchos establecimientos con los productos refrigerados no cumplen con las normas de frio que estos productos necesitan tanto para su conservación como para su traslado, pero aún así, en esas condiciones son igual vendidos y comprados por ingenuos clientes que desconocen de todo esto.

Otro factor a tener en cuenta son los productos destinados al consumo (sobretodo si es para consumo de niños) que se venden en almacenes y kioskos, en su mayoría que provienen de micro-emprendimientos "independientes" los cuales muchas veces no tienen ninguna clase de etiquetado informando sus ingredientes, fecha de vencimiento y quien/es lo elabora, sin estos datos resulta peligroso su consumo.

Recientemente, ante el actual aumento del precio de la carne y las fiestas (¿por qué motivo en las fiestas hay que comer asado?) los medios argentinos divulgaban la noticia que muchas carnicerías optaban por vender el clásico asado pero no de vaca, sino de caballo, destacando no el sabor sino su precio, muchísimo mas económico que la carne de vaca. Descontando las -nulas- estadísticas de cuantas carnicerías han vendido carne de caballo como si fuera de vaca sin previo aviso al comprador, es llamativo como lo intentan presentar: "consuman carne de caballo, es rica y económica" naturalizándolo así, cuando la carne de caballo también aumente ¿se empezará a comer perros? ¿y luego que animal le tocará?

En el 2008, en la provincia de Rio Negro hubo un gran escándalo entre la gobernación de esa provincia y Ana Piccinini, la titular de la Defensoría del Pueblo de Rio Negro. ¿El motivo? la titular de Defensoría del Pueblo sostenía que los productos de la empresa Flavors (prestataria del estado provincial) poseían diferentes irregularidades, entre ellas, una denuncia que su producto enlatado de salsa de tomate contenía tierra y pelos de rata. Estos productos mayormente iban destinados a comedores escolares de diferentes puntos de la provincia de Rio Negro y a planes sociales.
Según lo expresado por la titular a Los Andes:
He visitado más de 100 establecimientos educativos, con más de 100 mil kilómetros recorridos en toda la provincia y ahí me doy cuenta de que los directivos, los docentes y los alumnos estaban disconformes con la comida recibida.
Por el contrario, desde la empresa sostenían que esas denuncias solamente eran una maniobra política y que sus productos ante exámenes bromatológicos dieron como resultado negativos.
Sin embargo, pocos meses después de ese escándalo, la empresa presentó la quiebra, tras que la provincia de Rio Negro suspendiera sus contratos.
Finalmente, en el año 2014, elevaron a juicio a ex ministros de esa provincia y a los titulares de la empresa, no por los productos sino por delito de estafa y perjuicio de la administración pública. Pero teniendo en cuenta esta acusación ¿cuánto de falso puede resultar que la lata de salsa de tomate contuviera tierra y pelos de ratas?

En el año 2016, en una operación de INTERPOL en conjunto con Europol , incautaron en 57 países más de diez mil toneladas de alimentos y un millón de bebidas. Y cada día estos alimentos y bebidas falsificadas van en aumento, tanto que los mismos controles y procedimientos no dan a basto para frenarlos.
El profesor Chris Elliot, director del Instituto Para la Seguridad Alimentaria Mundial (IGFS, por sus siglas en inglés) quien cada semana analiza alimentos de todo el mundo en los cuales descubren seguido alimentos falsos, expresó a la revista FT:
No sabemos nada de lo que comemos

Al no saber, es difícil conocer lo que nos origina las enfermedades  y sobre todo cuales comidas comer y cuales no. Más allá del tema económico y sus beneficios, queda el interrogante, ¿esto está hecho con otro propósito, como por ejemplo, diezmar a la población?

Autor: Emmanuel Valencia
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